miércoles, 13 de octubre de 2010
sábado, 9 de octubre de 2010
jueves, 7 de octubre de 2010
El sabado 16 Corona Capital y vere a Echo & the bunny men, James y Pixies ¡¡¡uff, uff, ufff!!!
Concierto de Roger Water para diciembre. Otra vez escuchare Good Bye Blue Sky ¿llorare como maricona?
Consegui boletos para U2. Tocaran Who's gonna ride your wild horses? Si tienen en su setlist "All I want is you" sería un milagro
Y como lo he escrito muchas veces:
lunes, 4 de octubre de 2010
-8 años ¿8 años? ¿tanto?
-Definelo en una palabra
-Difícil. No se me ocurre otra
-¿y cómo te hace sentir eso?
-tengo un mar de sentimientos. En este momento no me gusta. No estoy conforme.
-¿Y qué piensas hacer?
-Llevo días pensandolo, días en los cuales sé lo que quisiera hacer, pero no sé si pueda llevarlo a
cabo. ¿sabes? Soy muy cobarde
-¿qué te detiene?
-La soledad, el hedonismo, mi complejo de narciso. Pero también sé que no hay mucho que perder. En el fondo sé que es lo mejor, los cambios siempre son buenos a la larga
-Ahora la pregunta es ¿Cuándo lo piensas hacer?
-A mi regreso. Hace unos día tenía un buen pretexto pero éste nunca llego. Ahora sólo me queda la coherencia y sacar agallas de mis ovarios
-Si eso es lo que quieres, eso tienes que hacer
-De lo contrario seguire atada ¿verdad?
-Eso tu lo sabes mejor que yo...
domingo, 3 de octubre de 2010
Para mucha gente los domingos son horribles, cargados de pesadez, malestar y melancolía. Aun no logro descifrar por qué. De niña los aborrecía, me parecían un castigo y cuando llegaba la tarde era peor, sentía el ambiente tan a disgusto y todo, absolutamente todo me daba el bajón. Conforme fueron pasando los años esa sensación de tristeza fue desapareciendo y le fui tomando mucho cariño a ese séptimo día. Llegue a la conclusión de que mi desprecio era porque mi mundo estaba muy reducido y mis horizontes no llegan más allá de mi visón de miope.
Los últimos domingos que había vivido estaban tan llenos de amor, de ilusión, de tanta alegría que podría vomitar de empacho…
Domingo… el penúltimo
Una fantasía romántica recurrente cuando era adolescente era estar en compañía de “alguien” un domingo por la tarde después de un paseo perfecto en una habitación donde la luz de la tarde con todos esos tonos rojos, anaranjados y rosados nos coloreara. Con un ligero olor a madera y tirados en el suelo, en la cama, donde fuera solo para contemplarnos y acariciarnos. Si, ese era un cuadro perfecto y muchas veces había soñado con los ojos abiertos con un momento así.
Ese domingo al tenerlo a mi lado y rozar con mis dedos la piel de su brazo, me di cuenta que esa tarde “ideal” estaba sucediendo. Todo estaba en su lugar, todo era como lo había soñado años antes, incluso era mucho más de lo que había deseado. El sentimiento que albergaba por él por lo significaba (significa ¿presente?) por lo que representa era de un amor tan intenso, pleno y basto. Me quede callada, muda de alegría, no podía decir nada, no había nada que decir. Lo observe, los detalles de su rostro, de sus ojos, las líneas de sus manos y lo tome de sus brazos para acurrucarme en él. Sentí mucha dicha.
-me acabo de dar cuenta que tienes unos pechos hermosos
-(cara de sorpresa) ¿Cómo? Gracias, pero ¿después de tanto tiempo te diste cuenta?
-es que hoy que los estaba viendo y tocando dije “que bien se sienten, tienen el tamaño y la textura adecuada” (gesto de satisfacción)
-órale, pues qué lindo, gracias. Me cae de sorpresa (sonrisa)
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Me embelesa y al mismo tiempo me jode que mis alegrías sean tan efímeras. Este domingo con un viaje de siete horas por paisajes hermosos que ignore porque si, solo porque si. Cansada pero sin poder dormir, pendejeando en la red sin nada que buscar, escribir sobre mí misma, con el cuerpo preguntando por él. Con cosas que resolver y mucho que reprocharme. Mucha mierda.
Y en el restaurant color amarillo con esos ventanales que dejaban entrar los últimos hermosos rayos de sol fue casi imposible no añorar. Una gota broto de mi ojo izquierdo y casi enseguida del derecho, pequeñas pero punzantes.
Me acongojo, aturdida trato de no perder mi eje, pero Debussy me persigue con sus melodías tan suaves que no hacen otra cosa que hacerme llorar pero para dentro, para lo exterior sería inconcebible. Estúpido Prokofiev. Ambos me acosan todo el tiempo no me han dejado tranquila todos estos días, retumban con sus vibraciones que atraviesan hasta la piel de un elefante. Las mismas vibraciones que más de una vez oí cuando la energía de mi cuerpo alcanzaba a rozar lo que queda más allá de la delicia.
Pinche domingo, Debussy, pinche domingo, Prokofiev, domingo, lechugas en salsa agria, juego de mango, cama para cuatro. Domingo sangriento domingo tormento
miércoles, 29 de septiembre de 2010
lunes, 27 de septiembre de 2010
Memorias X
2006. Nunca he estado conforme con nada ni con nadie, todo se lo estaba llevando el carajo y yo estaba aburrida. La verdad, es que estaba aburrida de mi misma y necesitaba reencontrarme. Fue por un payaso del noroeste que me volví a sentir de 15 años. Que me hundí en unos hermosos tarros de miel. Que sonreía como una idiota, nerviosa como adolescente, tan miedosa de regarla. Todo era tan perfecto que no quería echarlo a perder, quería que ese sentimiento se quedara conmigo mucho, mucho tiempo. No quería atarme, solo quería apasionarme con la vida. ¿Cuántos pueden decir que el fondo musical de un amor es este?
2007. El peor año de mi vida. Primero mi tío más entrañable se fue, me cae el veinte de que deje ir a mi hombre por ciega y después mi papa fallece. Tres hombres importantes de mi vida desaparecen del mapa. Un año perdido. Nunca había llorado tanto, nunca me había sentido tan mierda y nunca había hecho cosas tan mierdas. Lo peor de mi salió y lastime a las personas que más quería. Sentía que el mundo se desmoronaba. Me sentía desdichada y miserable. A veces sentía tantas ganas de destruirme. Ese año se perdió en golpes y gritos
2010. fluye, fluye. Nada puede durar para siempre y yo soy un ser más consciente de mi misma y de lo que siento. Quizá un poco triste, pero ahora entiendo que esa es mi naturaleza y lejos de sentirme mal prefiero sacarle provecho. Esa soy yo, una tipa que sabe engañar a la vida. Tanta mentira termina por convertirse en verdad y convencer a cualquiera. Cada elemento que encuentras en tu camino es por algo, nada es casualidad, creo firmemente que cumplen un objetivo aunque sea minúsculo y agradezco cada persona que he encontrado en el mío.
Se cierran ciclos pero se abren otros. Este lo empiezo triste. Alguien importante decidió abandonar el camino amarillo, tal vez porque nunca encontró a OZ o porque termino de aburrirse de los miedos del espantapájaros, la frialdad del hombre de hojalata y la cobardía del león, todos ellos viviendo en mí.
Pero ya me estoy acostumbrando a esta depresión que me ha acompañado toda la vida y a los huecos en mi cuerpo. Después de todos estos años conmigo misma por fin me estoy entendiendo. En todo mi existir siempre ha habido dos hoyos: uno en el pecho y otro en el estómago. Pero ahora sé que son como esos hoyos negros del cosmos. Tan misteriosos y seductores.